Éste año me tocó a mi encargarme de hacer las exposiciones de la empresa en nuestra capital, y no puedo negar que no estaba emocionado. Tenía que ir a Madrid por dos semanas para mostrar nuestro proyecto, el cual tiene más de un año de trabajo encima, y que sea yo quien lo exponga significaba un gran honor.
Además de viajar por le trabajo, aprovecharía para pasar un momento con mi familia, con mis hijos especialmente, quienes no conocían todavía la ciudad. Empecé a planear visitas guiadas a diferentes museos, y rutas de turismo para ver distintos monumentos, como la Puerta de Alcalá, la Plaza Mayor, y diferentes iglesias.
Para quedarme allí decidí que un hotel no era la mejor opción, no me siento muy cómodo allí, es una sensación de vacío que siento teniendo solo un cuarto, y estar obligado a comer afuera siempre. Por eso decidó rentar un apartamento por las dos semanas que me quedaba, era ideal ya que tenía dos dormitorios, una cocina y una sala, además del patio del complejo con su pileta (la cual por desgracia no pudimos usar por el clima). Pero el hecho de pasar el tiempo haciendo por ejemplo nuestra propia comida fue un hecho gratificante.
